Fenómeno de violencia no se soluciona con más patrullas, se revierte con mejor cultura – Columna de Omega Vázquez
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Fenómeno de violencia no se soluciona con más patrullas, se revierte con mejor cultura – Columna de Omega Vázquez

Es transformando nuestra cultura y no comprando más patrullas como se puede revertir el fenómeno de la violencia feminicida.

El poder del estado como institución, como aparato, radica en tener el uso exclusivo de la fuerza armada, el uso legítimo del poder coercitivo y punitivo para castigar a quienes incumplan el código colectivo que todas y todos firmamos con el simple hecho de nacer en este país, esas son las leyes, las reglas del juego, escritas en la constitución mexicana.

En Teoría las reglas del juego están muy claras y deben cumplirse sin excepciones, de lo contrario someterse a la imparcial acción de las instituciones creadas y dentadas para impartir justicia. ¿o no?.

Para algunos autores el uso legítimo de la fuerza debe ser la última opción, pues directamente proporcional a la falta de poder y legitimidad de un gobierno. Es entonces el uso de fuerza pública constancia de la falta de habilidad política y conciliatoria, la falla de todas las demás herramientas que debe ejercer para tener gobernabilidad.

Y las enormes estructuras del poder judicial “todo poderoso” impartidor de justicia tienen serias complicaciones debido a la alta tasa de impunidad en los delitos, hasta el 94% de los procesos iniciados no llegan a un final satisfactorio para las partes o no llega a un final siquiera.

Pero, leamos atentos, ¡todo inicia en las leyes! Leyes con buenas intenciones, pero mal redactadas, mal delimitadas, sin reglamentos o sin presupuesto, no son otra cosa que “letra muerta” y si hay algo tan triste como ver morir a las mujeres víctimas de quienes dijeron amarlas, es ver convertido en “letra muerta” lo párrafos de quienes juraron representarnos. Letras muertas manchando el documento que debería darnos certeza de justicia, cuando menos en la teoría.

Somos seres humanos cometiendo errores, pero los errores de algunos son mucho más costosos, cuando tienen el poder de representar a quienes no tienen el poder de nada.

Siendo así, la primera área de atención debe ser el mejoramiento de la cultura y la educación, pero educar de mejor forma significa también educar muy distinto, ¿quiénes estarían de acuerdo en cambiar de raíz el modelo cultural que domina en México?

Sería un paso extraordinario hacia la transformación de nuestro país, el estar dispuestos a cuestionar nuestro propio aprendizaje y nuestra propia forma de cultura.

Comenzar la liberación y el cuestionamiento, radica, en primer lugar, emanciparnos del pensamiento binario. El binario es el problema porque siempre justifica que hay un polo correcto y uno incorrecto, lo original y lo otro (la otra) la que no es.

De-construir esa concepción binaria, es el reto fundamental desde la cultura y la identificación sexual y económica dominante, sin embargo, el fascismo está a la vuelta de la esquina, y más cercano de lo que nos gusta reconocer, el mandato a conservar lo que conocemos, está en nuestra propia casa en nuestra propia mente.

¡Es deshilvanar todo un orden histórico!, por eso la respuesta es de la entraña, es desde el enojo puro, la respuesta, por ejemplo, al movimiento emancipador de las mujeres a esta intención Evolucionaria, ¡es brutal!

Michoacán es un estado Feminicida donde se siguen promocionando más las muertes que la justicia. Donde preocupan más las formas, que la vida. El bajísimo porcentaje de casos que han tenido una resolución satisfactoria o cuando menos una impartición de justicia adecuada, es decir, que no han quedado impunes, es tan bajo que promueve la ilegalidad y el crimen. Deseo dejar de manifiesto que la impunidad promueve la ilegalidad.

En un estado, donde se promueve y promociona el culto a la ilegalidad debemos entender que a [email protected] nos corresponde, en cierta medida, poner fin a esta cultura machista que lastima y reprime en todo sentido a las mujeres y de paso a todo lo que no sea un hombre en el sentido tradicional de la palabra. Todo lo que no es un hombre rico, heterosexual, blanco, se encuentra en un tratamiento de segunda categoría, al no darnos cuenta buscamos víctimas dentro de sectores vulnerables, sin darnos cuenta que todos somos víctimas de un mundo que no fue creado para [email protected] ¿Lo ves, definitivamente nos corresponde levantar la mente y la voz? entender que no será con mayores penas ni más patrullas como esto se detendrá.

Empezará a revertirse, cuando entendamos que todas y todos tenemos actitudes discriminatorias, machistas, abusivas, implantadas desde la cultura, desde la escuela, la casa y la comunidad.

La buena noticia: es que podemos empezar desde hoy. Si usted se considera buena persona, no violente a las mujeres de su casa, no las lastime, no las humille, no le enseñe a sus hijos a sentirse superiores que las mujeres, ese es un buen inicio y está en las manos del oprimido romper la cadena.

Por cierto, hicimos una pequeña encuesta para saber cuántas personas se sienten más seguras cuando pasa una patrulla. De 30 personas, sólo 3 dijeron sentirse más seguras, 8 dijeron sentirse igual de inseguras y 19 se sienten menos seguras cuando ven una patrulla.

(Definitivamente es una encuesta insuficiente pero bastante buena para justificar, cuando menos, el inicio de una buena discusión).

¿Qué opinas?, déjame leerte, búscame en mis redes sociales @Omega Vázquez.

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