La 4T ante el mundo y la nueva era en la región norteamericana- Columna de Javier Peguero
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La 4T ante el mundo y la nueva era en la región norteamericana- Columna de Javier Peguero

07 de julio del 2020.-   El Presidente Andrés Manuel López Obrador, ha ejercido cabalmente su filosofía de que la mejor política exterior, es el desarrollo nacional y armonía de una política interior, es un presidente sobrio, sin delirios de sultán, como para verlo en viajes continuos a Inglaterra, España, Francia; acompañado de grandes comitivas y dispendios sin medida, transportado en avión presidencial, avión que no tiene ningún mandatario en el mundo por su extravagancia o, en busca de legitimidad apoyando guerras y aplausos diplomáticos por hipotecar los bienes de la nación, nada de eso sus ojos verán de nuevo en este régimen democrático.

El Presidente, de la mano de uno de sus más destacados funcionarios, Marcelo Ebrard en la cancillería, han reivindicado el liderazgo internacional que a México lo caracterizó por décadas, mostrando una agenda más humanista, inteligente y solidaria ante crisis políticas, económicas, de migración y de salud que se han presentado, abogando por el respeto entre las naciones y la autodeterminación de los pueblos, con la convicción de la doctrina Estrada, eje de la política exterior mexicana, respondiendo a la no intervención, ponderando la paz y la no subordinación. Sin tener el afán de protagonizar, México con López Obrador como Presidente de la República ha sobresalido como una creciente referencia mundial política, su geografía, su economía y, desde luego, su nivel poblacional obliga a nuestro país a ser un faro de esperanza, ante la tempestad que se vive en el globo.

La política exterior mexicana ha tenido resultados favorables, pese a que algunos conservadores quisieran que el presidente Obrador tomará los mismos errores diplomáticos de Vicente Fox, Calderón o Peña Nieto; para que intervenga en problemas de carácter político o electorales en obediencia incondicional al imperio, todo lo contrario ha sucedido, la política exterior mexicana se ha portado auténticamente soberana, como es el caso con Venezuela, al no reconocer al usurpador Guiado y, ofreciéndole gasolina si es necesario ante su crisis energética o en Bolivia otorgándole asilo político y humanitario al ex presidente Evo Morales, durante la ejecución del golpe de Estado, impulsado por los conservadores de ese país. México tiene el voto unánime de confianza de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, asumiendo la presidencia de ésta para buscar la cooperación, para el desarrollo de nuestros pueblos, mirando por fin al sur del continente y sumando esfuerzos para condonar las deudas externas de los países de Latinoamérica en el Fondo Monetario Internacional y otros organismos.

Destruyendo la hipótesis de un “anlo comunista” o “chavista”, recientemente la ONU eligió a México, gracias a la gestión del Presidente Obrador, para ser parte del consejo de seguridad de este órgano, de manera no permanente pero, que sin duda es un reconocimiento por la labor que hace el gobierno mexicano para procurar la paz en el territorio, por lo que se plantea para la recuperación económica sustentado en el bienestar social, por su política feminista y la simpatía que tuvo la iniciativa del presidente Obrador durante el G20: para que se garantice el acceso a los medicamentos, evitando la ley del más fuerte, señalando la desigualdad imperante en la especulación en vacunas, en equipos y suministros médicos que se estaba padeciendo por motivo de la pandemia, ganando así a pulso su postulación con el mayor número de votos 187 a favor, de 193 posibles.
Ante todo esto, nada es más falsario, además de un intento patético por si se buscara posicionarse, el decir que el señor presidente Obrador no tiene autonomía ante el vecino del norte, la autoridad moral y legitimidad de nuestro presidente le dan total representación para estar al tú por tú con Trump, muestra de ello es que ha transformado las embajadas mexicanas en verdaderas procuradurías ante la persecución racial de odio y de aplicaciones de pruebas “covid”, para los 50 millones de mexicanos (con ilegales y binacionales) que viven en el suelo estadounidense.

La entrada en vigor del histórico Tratado México- Estados Unidos- Canadá, es un acuerdo histórico para la región y oportuna ante la crisis económica, permitirá a acceder a una nueva etapa para tener un escenario favorable en bienestar social, teniendo la mejor relación posible a través del respeto mutuo y la cooperación, sin tener que comprometerse a pensar y actuar igual, sobre todo en lo energético y en medio ambiente, esa es la gran diferencia con el Tratado de Libre Comercio neoliberal de los noventas.

En hora buena para AMLO y su equipo de trabajo, que visitan por vez primera la casa blanca y a su homologo, no sin antes visitar el monumento a Benito Juárez y Abraham Lincoln en Washington e imposible que no salude a los paisanos que apoyan su gestión. Good trip President.

Twitter: @elJavo_
Facebook: Javier Peguero Espinosa
Instagram: estrek

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