¿La militarización de México? - Columna de Javier Peguero - Michoacán en Concreto
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¿La militarización de México? – Columna de Javier Peguero

Debido a la entrada en vigor del decreto sobre la participación de las Fuerzas Armadas en seguridad, la oposición fanática de lo belicoso macabro, propagandistas de la infodemía, generó cierta controversia y muchas interpretaciones erróneas. Para explicar esta nueva norma hay que revisar la historia del proceso legislativo de la creación de la Guardia Nacional.

Fue una iniciativa del MORENA, la cual dejaba abierta a interpretación del Estado Mexicano, cuando fuere que el ejército, ya en calles desde hace décadas, regresaría a sus cuarteles; la redacción original señalaba que:

“en tanto persista la crisis de violencia e inseguridad en el país, la Guardia Nacional tomará las medidas pertinentes para salvaguardar la seguridad de los ciudadanos, siempre sujeta a revisión, llevando acabo una evaluación en un plazo de 3 años por el poder ejecutivo en coordinación con el legislativo”.

Posteriormente la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobó un cambio por 4 años para su revisión y evaluación de la nueva institución, comenzando a viciar la redacción, tan así que el mismo Presidente AMLO en una mañanera manifestará “no estar satisfecho” al considerarla una “reedición de la policía federal que no logro consolidarse” y fue cambiada varias veces, cada vez con más elementos a consideración entre ambas cámaras en materia de su participación en la seguridad pública y en los procesos de capacitación de los elementos de la G.N.

El 21 de Febrero del 2019, Todas las fuerzas políticas en el Senado aprobaron una nueva versión de consenso, entre los acuerdos de los grupos parlamentarios está que la Guardia Nacional tenga mando civil, adscrita a la secretaria de Seguridad Publica y que las fuerzas armadas se retiren de las tareas de seguridad en 5 años en lo que se conforma plenamente la Guardia y que sus miembros serán juzgados por la justicia civil, sin importar si provienen del Ejercito o la Marina.

La reforma constitucional de la Guardia Nacional fue publicada en el DOF el 26 de marzo de 2019 dof.gob.mx Sobre el régimen transitoria determina que el Presidente dispondrá de manera permanente de la fuerza armada para tareas de seguridad pública, durante los cinco años siguientes a la entrada en vigor del decreto, mientras que la guardia nacional desarrolla su estructura, durante este periodo las secretarias de los ramos de Defensa Nacional y Marina participarán en el ramo de seguridad, conforme a la ley, y sus regímenes de disciplina para la instrumentación de las normas de ingreso, educación, capacitación, profesionalización, etc.

Para que esto fuera posible, sucedieron varios actos jurídicos, expidiendo las leyes secundarias sobre la Guardia Nacional, Uso de la Fuerza, de detenciones, de la creación administrativa de la guardia. Todo esto sucedió con éxito.

El decreto sencillamente formaliza el periodo de transición, con fijación de fecha para que Fuerzas Armadas dejen las actividades de seguridad pública que corresponden a la Guardia Nacional. Todo consensado y aprobado por todas las fuerzas políticas.

Luego entonces, la sorpresa con desfachatez de unos en realidad era algo pactado desde hace meses para sacar rajita política. Argumentar que solo el Presidente es responsable, es soslayar el papel del poder legislativo y de todos los partidos que avalaron la reforma constitucional que crea la Guardia Nacional, además dejar con malos augurios la misión de confrontar la crisis severa de inseguridad.

El periodo de transición fue desesperadamente lo demandado por años: una transición de la guerra militarizada a la paz civil. Ciertamente la Guardia no es un cuerpo civil (En los hechos, en lo legal sí). Ya dependerá del porvenir y los próximos gobiernos si se hace más civil. O que el Presidente López Obrador vuelva a reformar la constitución para no ampliar por más años el periodo de transición.

El asunto es reducir e incluso aspirar a abolir la letalidad. No solo es cuestión de las fuerzas armadas. También los cuerpos policiacos locales son letales. Con sus honrosas excepciones.

Felipe Calderón y Peña Nieto actuaron bajo ilegalidad y traición a la patria, mandaron a las fuerzas armadas a las calles sin un parámetro legal, ni siquiera con las capacitaciones adecuadas para tratar con la población, algunos soldados y marinos lamentablemente se sacrificaron para intereses antisociales, el desbordamiento de la violencia generada por la injusticia y desigualdades de la época neoliberal, nos convoca a estar planteando estas medidas y generando esta discusión.

Todo es una cuestión de cómo se usa la fuerza y bajo que principios se opera en el territorio. Son cuestiones más cualitativas que requieren un sistema honrado de vigilancia civil, el que todavía se está estructurando.
Hoy existe una fecha para que los cuerpos castrenses regresen a los cuarteles y con un ordenamiento legal para que operen mientras en regiones del país donde aún no llega la Guardia Nacional y donde la capacidad de operación de las fuerzas armadas dependía de policías estatales o municipales, que tienen muchos casos de infiltración por el crimen organizado.

Es urgente que la Guardia Nacional se consolide y opere en todas las regiones del país, ello llevará a que los gobiernos estatales y municipales dignifiquen sus cuerpos de seguridad.

Espero que esto que escribí ayude a evitar interpretaciones exageradas del decreto.

Ningún partido político se puede desmarcar de este Decreto. En hora buena para la democracia, para la tranquilidad y seguridad del pueblo de México que parece no terminar con la ola de violencia, recordar que La Paz y la tranquilidad son frutos de la Justicia.

Twitter: @elJavo_
Correo: [email protected]

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