La unitalla visita de AMLO a EU - Columna de Rubén I. Pedraza Barrera
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La unitalla visita de AMLO a EU – Columna de Rubén I. Pedraza Barrera

Hay una frase poco famosa, pero contundente y que viene muy al caso, tras la polémica que se causó previa, durante y posterior a la visita de Andrés Manuel López Obrador a los Estados Unidos de Norte América, la cual versa de la siguiente manera: “Las cosas a las que usted les tiene miedo son invencibles, no por su naturaleza, sino por la forma en que usted las ve”, cita atribuida a la actriz, cantante y escritora estadounidense, Jewel Kiltcher. Dicha premisa toma sentido dado que, tanto defensores como opositores de AMLO, apostaron y vaticinaron polarizadamente el fracaso o triunfo el Presidente de la República, frente al detestado y repudiado Trump, líder del país más poderoso del mundo.

La visita de AMLO a Washington, para entrevistarse con el presidente Trump, generó una gran controversia en redes sociales, medios digitales e impresos. Por un lado, sus detractores criticaron la osadía de acudir a una reunión convocada por un mandatario que se ha expresado de manera terrible de los mexicanos; por otro lado, los seguidores del tabasqueño, aseveraron que se trataba de una visita que consolidaría la relación con su principal socio comercial y vecino del norte, en aras del tan anhelado progreso. Se despliega, asimismo, una tercera ala de espectadores, aquellos que no cesaron de manifestar su escepticismo a que las cosas salieran bien en dicha gira de trabajo.

De igual manera durante y después del celebrado conclave privado, así como de la rueda de prensa conjunta, continuamos presenciando un candente debate alimentados por una cascada de argumentos, los cuales develaron que cada quien, vio lo que quería ver. Unos aseguraron el gran éxito de la visita y presumieron la altura de miras del discurso pronunciado, mismo que sería replicado en muchos medios internacionales; del lado opuesto, los anti AMLO, no cedieron terreno y, a capa y espada, interpretaron la visita como una vergüenza internacional, criticando desde su decisión de viajar en una aerolínea comercial, el atuendo del titular del Ejecutivo Federal, la manera en que bajó del vehículo que le llevó a las puertas de la Casa Blanca, su discurso y hasta la forma de caminar del mandatario mexicano.

Sin embargo, más allá de las posiciones a favor o en contra y con la intención de realizar un análisis general de lo acontecido, debemos observar que, de esta multicitada visita, los efectos o resultados los estaremos viendo con el paso del tiempo y no de manera inmediata. Lo que indudablemente salta a la luz es que no escuchamos a un líder mexicano titubeante, que, por agradar a hombre más poderoso del mundo, ser rebajara hablando despectivamente de los negros y de los propios mexicanos, como Fox lo hizo en 2005. De igual forma, en una reunión con empresarios norteamericanos, tampoco vimos a un Andrés Manuel, leyendo un discurso en una lengua que no domina, exponiéndose al ridículo internacional, no sólo por no saber hablar en inglés, sino por la debilidad de un mensaje vano y vacío, tal cual le aconteció en una ocasión a Peña Nieto, en un una cumbre internacional en 2008; tampoco vimos a funcionarios del gobierno federal, robando teléfonos celulares a agentes del Servicio Secreto de los Estados Unidos como en 2008, durante la visita de estado del entonces presidente Felipe Calderón.

Como señalé antes, esta gira de trabajo de AMLO, representa lo que cada quien quiere ver y la interpreta de la misma manera y sostengo que es un suceso “unitalla”, ¿por qué lo digo? porque se acomoda a la interpretación que cada quien le quiera dar. La realidad es que, de igual manera, la decisión de no acudir a esta invitación, hubiera sido criticada en los mismos términos y se habría tildado el presidente López Obrador, como desatento e insolente, de nulo tacto político, multiplicándose las opiniones sobre como comprometería la estabilidad financiera del país y crearía el desmoronamiento del mercado internacional al no acudir a fortalecer la relación con el país vecino del norte, e incluso, le hubieran tachado de comunista, arrogante e incendiario, o que le tuvo miedo al presidente Trump.

Fuera del debate sobre la victoria o fracaso de esta visita, lo real es que la relación de México con los Estados Unidos, tiene un estatus estable, a diferencia de lo acontecido en muchas administraciones, si bien es cierto que hay muchos pendientes y esta visita no solucionara todos problemas, la cooperación se distingue, no sólo en el tema de la ayuda del gobierno del EU a nuestro país en materia de insumos médicos para atender el COVID-19, o la firma y entrada en vigor del T-MEC, también se observó en el respaldo que se otorgó a México en las recientes negociaciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), donde Estados Unidos, decidió reducir su producción de barriles de petróleo, mismos que le correspondería reducir a PEMEX.

A su vez, habría que citar el soporte que se ha dado para que México pueda asumir un lugar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Definitivamente que Trump, es el personaje más detestado por los mexicanos, sus comentarios despectivos hacia nuestros paisanos, así como su empecinamiento por construir el muro fronterizo han sembrado el repudio, cimentado en los objetivos más mezquinos que puedan existir. Sin embargo, en el concierto de las naciones, todos preferimos que el presidente de nuestra nación le siga apostando a la diplomacia, los acuerdos, el oficio político y los buenos entendimientos con otros mandatarios, es decir, un presidente estadista y con altura de miras.

Tiempo Extra: Habrá que recordar que resulta más lamentable y lacerante, continuar viendo a actores políticos que se dicen de primer nivel, tratando de sacar raja política no sólo del COVID-19 para mejorar su imagen, a costa de sumas millonarias en publicidad, sino que también aprovechan esta coyuntura, para retar, echar sombrerazos y hacer supuestos exhortos de situaciones, cuando en casa no se atienden los principales problemas que nos aquejan, es decir, se fijan en la paja en el ojo ajeno, cuando tienen una inmensa viga en el propio.

Twitter: @Ruben_Drago
Facebook: Rubén Drago Pedraza

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