MORENA, aclama unidad – Columna de Javier Peguero
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MORENA, aclama unidad – Columna de Javier Peguero

El partido más joven y primera fuerza del país se ha estancado en problemas de grupo, judicializando su renovación y desnudando sus diferencias internas ante la opinión pública.

13 de octubre del 2020-. Tiene total razón el Presidente Andrés Manuel cuando dice que la transformación no dependerá de un solo partido político, sino del pueblo. Que “morena es mucho pueblo para tan poco dirigente”, es cierto. El partido más joven y primera fuerza del país se ha estancado en problemas de grupo, judicializando su renovación y desnudando sus diferencias internas ante la opinión pública, sin embargo, hoy el partido sigue manteniendo gran aceptación entre la ciudadanía, hoy, Andrés Manuel gobierna no un partido sino el país, su liderazgo sigue siendo el principal insumo político de Morena. Según sondeos conservadores, todos los partidos de oposición no alcanzan al partido guinda rumbo a los comicios del 2021, ¿Cómo estaría hoy morena si no hubiese tanto problema interno?, morena tiene la estructura y capacidad suficiente para renovarse, debemos aprender de los errores rijosos para no pudrir la confianza depositada en el partido, ante una desarticulada oposición representada por FREANAAA, FRENA2, PAN, PRI o los del “chaleco amarillo” patrocinados por el gobierno del Estado de Michoacán, quienes carecen de ideas de estado, proponiendo políticas publicas anti populares sin cambios profundos, estos parecen que no llegan a ningún lado.

Por ello exhorto humildemente desde estas líneas y como fundador de dicho partido/movimiento, a que nos serenemos, que seamos prudentes, haciendo un llamado de unidad, debemos detener los ataques y descalificaciones contra el método de decisión, si bien, se tuvo la oportunidad de renovarse en tiempo y armonía, pero esto no se hizo, ahora hay que asumir las consecuencias y aceptarlo, siendo autocríticos pero activos, ya no hay de otra. La militancia ajena a estos grupúsculos y los simpatizantes de la 4T, cerraran filas con Andrés Manuel López Obrador, sin duda y, con morena o a pesar de morena para los siguientes comicios, los aspirantes a dirigir tan importante partido deben levantar la mira, convocar a la unidad y plantear un programa para dirigir de manera conjunta y cercana con las bases, una base movilizada, unos militantes y representantes populares en la misma tesitura austera y republicana, una socialización política extendida por el país y una veta de movilización constante, acompañado por una dirigencia plural yendo a la vanguardia y profundizando las políticas que satisfagan las necesidades de la población, no descuidando el terreno político que permita candidaturas importantes al oportunismo tipo Lilly Téllez, sin golpismos, siendo un movimiento amplio, plural e incluyente con el pueblo, un partido que lucha por la democracia, que informa mes con mes a la ciudadanía con el periódico “regeneración”, que procura sus procedimientos democráticos para seleccionar sus pre-candidatos.

No podemos caer en los mismos errores del PRD, pronto a desaparecer, ahí, la tendencia generalizada es una sola: los estatutos son muy claros para evitar una eventual perredización. El marco estatutario original de Morena (que prohíbe candidaturas de advenedizos y las corrientes internas; pondera el trabajo de base, y abre las puertas de sus candidaturas a liderazgos emanados de movimientos sociales progresistas -en vez de provenientes de otros partidos-) es un catálogo de reglas cuyo objetivo es evitar que las prácticas dañinas de Jesús Ortega y sus hordas se repitan en el órgano de la esperanza de México. En esta ocasión, Morena no es el partido opositor que fue el PRD sino el partido en gobierno. Su razón principal hoy no es alcanzar el poder presidencial sino hacer frente a los embates antidemocráticos de cierta oposición y abrir a la Cuarta transformación a más sectores. En suma, hacer que el cambio de régimen implique también un cambio de reglas no escritas, de concientización donde en el país que vivimos imperen nuevas formas de convivencia política y colectiva. Quienes entendemos la política como un imperativo ético vamos a dar la batalla interna y defender el partido que tanto nos costó construir y persuadir por el cambio pacífico que fue forjado con esperanzas de un país democrático y participativo, así que sea quien sea el nuevo dirigente y secretaria general de Morena, los protagonistas del cambio verdadero serán rigurosos observadores y estarán pendientes de que no se desvirtué el propósito mayor; consolidar la cuarta transformación de nuestro país.

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