Por el bien de todos, primero los pobres – Columna de Agustín Guerrero Castillo


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En memoria de Tere Struck

Se cumplen 23 años de que escuche por vez primera el lema “Por el Bien de Todos, Primero los Pobres”, que al paso del tiempo se convirtió en política pública y en la frase de campaña más poderosa de la política mexicana, y ahora mismo, pronunciada por el presidente López Obrador en el Consejo de Seguridad de la ONU.

En efecto, en noviembre 14 de 1999, se realizó la elección primaria entre Andrés Manuel López Obrador, Ifigenia Martínez, Demetrio Sodi, Marcos Rascón y Pablo Gómez para elegir a quién sería el candidato del Partido de la Revolución Democrática al gobierno del Distrito Federal.

Toda la atención estaba puesta en ese proceso. El PRD había ganado la Jefatura de Gobierno con Cuauhtémoc Cárdenas tres años antes, y el 2000 despertaba una expectativa inmensa, ante la posibilidad de que el PRI perdiera la presidencia de la República, tras siete décadas de control absoluto.

Carlos Imaz era el presidente del PRD capitalino, vinculado al cuauhtemismo en ese tiempo, y Amalia García era la presidenta nacional y para fines prácticos su candidato a la jefatura de gobierno era Demetrio Sodi.

Todo el proceso estuvo marcado por un debate en el que a excepción de la maestra Ifigenia, los demás aspirantes, Pablo, Demetrio y Marcos, sostenían que Andrés Manuel no cumplía con el requisito de 5 años de residencia que exigía la ley para ser candidato y, por lo tanto, no podía ser. Pablo y Marcos, además, hacían énfasis en que ellos eran los representantes y herederos de la izquierda y que Andrés Manuel tenía un pasado priista que no generaba confianza.

La jornada electoral transitó sin problemas serios. Y por la noche, el órgano electoral, dio a conocer los resultados. Participaron 143 mil afiliados. Andrés Manuel obtuvo el 77 % de los votos, Demetrio Sodi quedó en segundo lugar con el 8.44%, luego Pablo Gómez con el 7.5, Ifigenia Martínez el 4.08 y al final Marcos Rascón con el 3.79%.

Solo la maestra Ifigenia reconoció el resultado. Pablo, Marcos y Demetrio lo descalificaron, e incluso, Amalia García advirtió que el pediría al IFE su opinión sobre si Andrés Manuel cumplía o no el requisito de residencia.

A media noche de ese domingo, dimos conferencia de prensa para informar que el candidato era Andrés Manuel y convocamos a todos los aspirantes a que lo acompañaran y hacer de ese ejercicio un poderoso mensaje de unidad. Solo asistió la maestra Ifigenia. Pablo, Marcos y Demetrio jamás reconocieron su derrota, ni apoyaron la campaña de Andrés. Se dedicaron a hacer trabajo de zapa, con la expectativa de que el tribunal cancelara el registro de Andrés.

A propuesta de López Obrador, nos reunimos al otro día, lunes 15 de noviembre a las 8 de la mañana, para establecer las líneas estratégicas de la campaña. Era yo secretario de comunicación del Comité Estatal y habíamos preparado un concepto de campaña en donde estaban las ideas de Benito Taibo, Juan Carlos el “profesor Bolavsky”, los fallecidos León Sermen y Adriana Rosique, Rafael Barajas “El Fisgón”, entre otros. El caso es que no tuvimos oportunidad de presentarle al candidato el concepto de campaña.

Ocurrió que Andrés Manuel se dirigió a mí y me hizo llegar desde el otro extremo de la mesa, un sobre amarillo tamaño carta y con voz pausada como habla él, me dijo:

“Esta es la campaña. Hay que organizarnos para que todas las casas y los autos que circulan por la ciudad, tengan estas calcomanías. Además, hay que reproducir el cassette para que tengamos por lo menos unos 40 carros de voceo por cada distrito electoral (en ese tiempo eran 40). Tú te encargas”.

Introduje la mano en el sobre y lo primero que extraje fue una calcomanía de unos 25 centímetros de largo por 10 de ancho, con un fondo en amarillo y negro y una frase en letras blancas que decía: Por el bien de todos, primero los pobres. Mi primera impresión es que se trataba de una frase populista, no alcance a entender en ese momento, la profundidad conceptual que esas ocho palabras tenían. En el fondo es un concepto político que sintetiza la visión de país que tiene López Obrador.

Acto seguido, extraje una segunda calcomanía del mismo tamaño, con un fondo gris y negro, las palabras en negro y blanco de HONESTIDAD VALIENTE. Lo primero que me llamó la atención es que se tratara de dos sustantivos. Tiempo después me explico Tere Struck, que las palabras salieron de un ejercicio donde se les preguntó a muchas personas de distintas edades y grupos sociales, cuáles eran los atributos positivos que veían en la persona de Andrés Manuel López Obrador y que les despertara confianza hacia su persona. Y me dijo que la respuesta fue que era un hombre honrado y con mucho valor.

El cassette lo escuché más tarde en mi oficina. En una grabadora Panasonic de doble casetera sonó la que iba a ser una canción que reprodujimos por miles durante la campaña y que hasta los niños la cantaban. Era una tonada sencilla que decía: “Quiere, defiende y protege a la gente, López Obrador, honestidad valiente”.

Y cumplimos el encargo. No dejamos un carro sin que portara su calcomanía. En la campaña del 2000 de Andrés Manuel, se recorrieron mil colonias del Distrito Federal y tuvimos el respaldo popular suficiente, para derrotar a Santiago Creel que venía montado en la campaña del voto útil contra el PRI que llevó a Vicente Fox a la presidencia. Pero esa es otra historia.

Es tan poderosa el lema Por el Bien de Todos, Primero los Pobres, que se utilizó en las campañas presidenciales del 2006, 2012 y 2018. Al triunfo de nuestro movimiento, se convirtió en la guía de todas las políticas públicas de la Cuarta Transformación. Y no, no es una frase populista. Es, antes que nada, una frase que tiene sus raíces en la Justicia, así con mayúscula. Es tanta la desigualdad existente en nuestro país, que su viabilidad como Nación, solo será posible si las condiciones materiales de la mayoría de la población permitan tener una vida digna, con un ingreso suficiente para contar con vivienda, salud, vestido, educación, paz, acceso a la cultura y al esparcimiento, que la gente tenga la seguridad de que podrá comer tres veces al día durante todo el año, durante todos los años de su vida. Si lo logramos, entonces tendremos un mejor país y podremos disfrutar con gusto, el amanecer de las mañanas.


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