¿Por qué en México no se extrañan las administraciones del PRI y PAN? - Columna Carlos Alberto Ayala Correa
Columnas

¿Por qué en México no se extrañan las administraciones del PRI y PAN? – Columna Carlos Alberto Ayala Correa

El Estado mexicano de la 4T se encuentra hoy más que nunca ante retos económicos y sociales que trascienden a la esfera nacional.

La crisis económica mundial, combinada con la emergencia nacional por el fuerte impacto en la salud que ha dejado la pandemia del Covid-19 (coronavirus), y los inminentes efectos económicos derivados de la caída en los precios del petróleo, han dejado en evidencia la debilidad institucional en materia económica y de salud pública que, como herencia, nos dejaron los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN en los últimos 30 años.

Nadie en su sano juicio puede añorar aquellos tiempos en que los gobiernos, bajo el velo de la corrupción, erosionaron profundamente la democracia mexicana. Basta con revisar los principales indicadores que hablan ello: de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL, 2018), en México hay 52 millones de pobres los cuales representan el 41% de la población total; 61.1 millones de personas tienen ingresos inferiores a la línea de bienestar, es decir, casi el 50% de los mexicanos no ganan lo suficiente para adquirir los bienes y servicios básicos; y qué decir de los servicios de salud, hay poco más de 20 millones de mexicanos que no tienen acceso, o de los que no cuentan con seguridad social, que representan 57.3% de la población total (y eso sin hablar de la calidad de los servicios de salud). Carajo, con esas condiciones por supuesto que hacerle frente al Coronavirus será todo un reto y, sin embargo, la 4T está haciendo un buen papel.

En lo que respecta al mercado laboral, los indicadores reflejan profundas condiciones de inestabilidad e inseguridad para los trabajadores mexicanos, resultado de una política laboral que favoreció a las empresas transnacionales principalmente por el gobierno Panista con la reforma laboral de 2008.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en México el 56% de la Población Ocupada se encuentra en informalidad laboral, lo que refleja una preocupante condición de precariedad laboral en los trabajadores.

Aprovecho también la ocasión para señalar que, de 2005 a 2018 la proporción de trabajadores subordinados y remunerados sindicalizados que dotan de protección a los trabajadores ante las injurias de los patrones disminuyó en poco más del 60%, solo algunos sindicatos fuertes y bien representados como el STUNAM han logrado sobrevivir a la política neoliberal del PRI-AN.

Finalmente, pasemos al plano económico, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de 2000 a 2018 se tuvo un bajísimo crecimiento económico que en promedio se ubica por debajo del 2.5% del PIB y una enorme deuda pública federal equivalente a 44.2% del PIB en 2018. Al respecto, algunos estados de la república han demostrado ser sumamente irresponsables con sus finanzas, tal es el caso de Michoacán, el cual se ubica entre las entidades más endeudadas, junto con Veracruz y Sonora.

¿Y la corrupción, Apá? De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) elaborado por Transparencia Internacional, para 2018 México obtuvo una calificación de 28 puntos de 100 posibles y el lugar número 138 de 180 países evaluados, colocándose en el último lugar entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y entre los tres últimos dentro los países miembros de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La pregunta es ¿alguien extraña a los gobiernos del PRI y del PAN?, la respuesta contundente es ¡NO, NADIE EN SU SANO JUICIO!

La actual emergencia nacional que ha desatado la pandemia del Coronavirus es, sin duda, uno de los retos más importantes a los que se enfrentará la Cuarta Transformación. Está en juego la salud de cientos de mexicanos, pero también se encuentra en juego la salud de la economía nacional, condición necesaria (más no suficiente) para hacerle frente a los persistentes problemas sociales que se han heredado administración tras administración, tales como la desigualdad, la pobreza y la precariedad laboral.

Carlos Alberto Ayala Correa

Referencias.
CONEVAL, 2018
ENOE, 2018
INEGI, 2000-2018
IPC, 2018

Etiquetas

Artículos relacionados

Back to top button
Close
Close