Recordando al Gral. Lázaro Cárdenas Del Río - Columna de Javier Peguero Espinosa
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Recordando al Gral. Lázaro Cárdenas Del Río – Columna de Javier Peguero Espinosa

El pasado 21 de mayo se cumplió el 121 aniversario del General Lázaro Cárdenas del Río, manteniendo vigente, hoy más que nunca, en la memoria colectiva, un personaje a quien se le recuerda; con cariño, patriotismo, dignidad y, montones de enseñanzas de Estado, su legado es herencia histórica del pueblo mexicano. Militar revolucionario, estadista y el mejor presidente que pudo tener México dentro del siglo XX, con el acompañamiento de grandes liberales (Garrido, J. Múgica, por mencionar algunos), tuvieron una visión de gobierno que creará políticas públicas, provenientes de las mentes, sueños y demandas más anheladas de la revolución mexicana, durante su gobierno de 1934-1940 se cimentó la tercera transformación de nuestra vida pública gestada en 1910 y concluida en 1940. Con respeto y rindiendo un homenaje escrito, comento desde mi parecer, esos cimientos.

Contemporáneo de Stalin, Churchill, Franco, Hitler y Roosevelt, el Gral. Muy a su estilo es pionero de la investidura, del presidencialismo sexenal que conocemos hoy en día, poseía un profundo respeto y amor por el pueblo, sobre todo por el pueblo humilde. Para Cárdenas su problema primario era la universalidad de campesinos en la redistribución de las tierras, no solo por compromiso histórico, también para resolver el problema de la productividad y encontrar los medios para cultivar. La reforma agraria sería una revolución funcional y desarrollo para los ejidos, incentivando cooperativas y créditos agrícolas, siendo el campesino el símbolo de antaño de la revolución mexicana y, en el largo plazo un pilar productivo de la agricultura del país.

El plan educativo del Cardenismo es un enorme proyecto nacional de educación básica y se distinguió por tener una mirada integral de lo que significada educar, de la mano de los maestros de ese tiempo, se reformó el artículo 3º constitucional, estableciendo que la educación que impartiera el Estado sería socialista, en el sentido de que apartaría cualquier doctrina de índole religiosa en sus contenidos, presentando a los estudiantes un concepto racional y científico del universo y la sociedad. Aunque tuvo reacción de la población conservadora, sobre todo en regiones como Guanajuato, Puebla y Jalisco, no fueron siempre bien recibidos los docentes, muchos fueron asesinados y muchos otros mutilados o perseguidos por la muchedumbre enardecida, muchos casos incitados por la iglesia. En Michoacán dónde fue gobernador (1928-1932) le dedico a la educación rural casi la mitad del presupuesto estatal, Estado de la república que podría considerarse cuna del “normalismo”, por su normal rural de Tacámbaro. Hoy reprimidas y ninguneadas por el conservadurismo existente en este estado.

Durante su gobierno se fundó la normal de Tiripetio, Ayotzinapa, entre otras normales en todo el país y distintas modalidades de la educación rural e indígena, como lo fueron los internados técnicos, para la preparación de los hijos de campesinos u obreros, centralizo la educación pública y privada, su aporte a la cultura superior se produjo dentro de los linderos de la ciencia y la investigación, instaurando los institutos de física y matemáticas y la facultad de ciencias de la UNAM, además del Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

La soberanía sobre los recursos naturales del territorio y los derechos sindicales reflejaba en muchos sentidos los principios nacionalistas y populares dentro del proyecto Cardenista, reforzado por los liberales en favor de la intervención estatal como herramienta de equilibrio entre clases sociales, quienes gigantes petroleros eran dueños de complejos, explotación y comercialización del crudo, además de ser abusivos depredadores de los trabajadores, esto incito el descontento como motor de las transformaciones que se creía necesario impulsar, por eso en Marzo de 1938 decretó la expropiación de las empresas petroleras estadounidenses y anglo-holandesas que acaparaban el mercado en el territorio. Medida que ratifico la soberanía de México sobre la explotación de sus recursos naturales y que significó desarrollo económico e industrial del país, firme decisión que contó con el apoyo entusiasta del pueblo mexicano, excepto del conservadurismo que se vio afectado, cuajando en el Partido de ideología fascista, Acción Nacional (PAN). Creo pues, Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, hoy mediáticamente atacadas con calificaciones bajas del extranjero y acechadas por los zopilotes trasnacionales.

También nos deja enseñanzas de humanismo, dentro de su diplomacia junto con sus embajadores quienes tenían la misión encomendada de buscar personalidades que pudieran nutrir la vida productiva, cultural y científica del país, pero sus labores no terminaban ahí. Los embajadores arriesgaban la vida ayudando a miles de refugiados españoles, libaneses y de otras nacionalidades que huían de la persecución franquista nazi.
Así pues el gobierno de Cárdenas tuvo un amplio respaldo ciudadano, dándole un notable legitimidad al gobierno federal, cimentando las bases de la relación corporativa de las organizaciones campesinas, obreras, industriales, populares y del mundo con el Estado Mexicano.

En eso, consistía la diferencia del proyecto con el de sus antecesores, su cercanía con las clases populares, siempre recibido con entusiasmo por donde se parara y por la instauración de medidas encaminadas a mejorar la calidad de vida de estas.

Al término de su mandato, Cárdenas estuvo al mando de la región militar del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial, y fue también secretario de la Defensa Nacional, durante el periodo de Manuel A. Camacho. En la década de los sesenta participó en el Movimiento de Liberación Nacional, siempre identificado con su labor de izquierda y altruista ayudando a varios perseguidos políticos que en unos años más tarde liderarían la resistencia cubana en contra de Batista, como Fidel Castro y el Che Guevara. Conservó imporante influencia en la política mexicana. Murió en la ciudad de México, el 19 de octubre de 1970. Sus restos reposan en el monumento a la revolución en la CDMX y su memoria recorre el México profundo que alza la voz y se organiza cada vez con mayor fortaleza para consolidar la cuarta transformación de México.

Twitter:@elJavo_
Correo: [email protected]

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