Susano alimento - columna de Javier Peguero Espinoza - Michoacán en Concreto
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Susano alimento – columna de Javier Peguero Espinoza

Las empresas productoras de alimentos usan los aditivos y conservadores para que estos se mantengan frescos, se vean más atractivos y guarden su sabor

Las empresas productoras de alimentos usan los aditivos y conservadores para que estos se mantengan frescos, se vean más atractivos y guarden su sabor por un tiempo, esto ha permitido que aumenten el número de químicos  para su conservación, a costa de la salud de los consumidores, pues algunos de los conservadores más peligrosos se utilizan en los alimentos que solemos comer, por ejemplo: el Bisofenol, el Perfluoroalquilo, los colorantes y saborizantes artificiales, nitritos,  nitratos, entre otros venenos que han provocado sobrepeso y obesidad como los principales factores para desarrollar la diabetes, enfermedad que se manifiesta cuando se consume mayor cantidad de alimentos a los requeridos en función de las necesidades del organismo, aunado claro, a la falta de actividad física.

En México siete de cada diez adultos, cuatro de cada diez adolescentes y uno de cada tres niños presentan sobrepeso u obesidad, por lo que se considera un grave problema de salud pública y que en tiempos de covid-19, nos lleva a la reflexión de lo que introducimos a nuestro organismo.

La reacción de los conservadores (de mentalidad) y de un sector de la progresía por el decálogo y el planteamiento del Presidente Andrés Manuel López Obrador sobre alimentación es retrógrada. Vienen con su ya famosa y gastada frase de “no solo se necesitan recomendaciones, urge política pública para implementar”.

Ignorando convenientemente las políticas más emblemáticas de la cuarta transformación sobre alimentos. Aquí van:

1.- Ley de protección de maíz nativo, protegiendo la diversidad del maíz, impulsando su cosecha en la agricultura y poniéndole un alto a los transgénicos nacionales y extranjeros. Sin maíz no hay país.

2.- Legislación sobre etiquetados en alimentos y bebidas industrializados; obligando así a las empresas productoras incluir un etiquetado frontal más informativo en el que adviertan del alto contenido de sodio, azucares y grasas. De esta manera México da un paso importante convirtiéndose en el cuarto país de Latinoamérica que aprueba esta medida.

3.- Política de soberanía alimentaria: Las políticas que han sido guiadas por la estrategia de globalización neoliberal del sistema capitalista y ramplón le ha dado preferencia al crecimiento económico que produce la distribución desigual del ingreso favoreciendo su concentración en espacios y sectores determinados promotores de la transnacionalización de los procesos productivos, de distribución y consumo alimenticios, es considerado una de las causas principales de la crisis mundial, de la cual es consecuencia la actual inseguridad alimentaria. Afortunadamente y paradójicamente México tiene territorios capaces de producir alimentos suficientes, la riqueza de las comunidades rurales otorga a  éstas gran potencial para volverse el centro de generación de estabilidad, desarrollo del campo y la soberanía alimentaria de manera saludable. Como lo plantea el enfoque productivo del programa federal “Sembrando vida”.

4.- Segalmex: empresa pública para distribución de alimentos sanos y estableciendo precios de garantía para el alcance de todos.

Y bien, si de algo es consciente el presidente de México Andrés Manuel, es que la salida del neoliberalismo pasa por reformar el modelo de producción, distribución y consumo de alimentos.

 

 

 

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