Tren al Sur-Este - Columna de Javier Peguero Espinosa
Columnas

Tren al Sur-Este – Columna de Javier Peguero Espinosa

Los ferrocarriles facilitan la reciprocidad regional al interconectar las comunidades, mercados locales, derivando en una mayor circulacion de productos y personas, los proyectos del Tren Maya y del tren del istmo en el sur del país que impulsa el Gobierno de México, son una reivindicación histórica, económica, cultural y social ante la marginación que padece el sureste a consecuencia de políticas privatizadores que se impulsaron por décadas, el neoliberalismo rapaz del presidente Ernesto Zedillo y de Vicente Fox; aniquilaron de la noche a la mañana el sistema ferroviario por la penosa cantidad de mil 400 millones de dólares, dejando solamente algunos como trenes con servicio de carga, por ejemplo el Ferro sur al que pertenece tristemente el célebre ferrocarril “La Bestia”, en el que se trasladan a diario centenares de migrantes centroamericanos que van en busca de trabajo a Estados Unidos y la transnacional Kansas City Southern, dónde Zedillo participa como administrador de esta empresa beneficiaria de la privatización.

Más de 1400 kilómetros de infraestructura de líneas férreas que conectara el milenario imperio maya, o sea, los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Desde que el presidente López Obrador planteo el inicio de esta obra, no ha dejado de existir una discusión maniquea de lo que significa y representará para la región y del país en su conjunto. Algunos lo proyectan como la continuación del complejo de desarrollo del sureste como el de Cancún, otros que vaticinan un “ecocidio” de grandes magnitudes y la perdida de la identidad maya, dentro del grupo de críticos también están los que no importa de lo que se trate, siempre están en contra de cualquier proyecto de la 4T, buscando siempre el negro en el arroz, sobre las consultas; licitaciones; rituales; inicio de la construcción; amparos, todo. Si bien, es cierto que ante una obra de estas magnitudes, se deben revisar detenidamente las potenciales debilidades en dónde convergen intereses varios, no fácilmente reconciliables y riesgos que deben ser tratados con delicadeza. También es cierto que existe aprobación y un buen entendimiento entre gobierno, iniciativa privada, actores del medio ambiente, de la cultura maya, y quienes integran el caribe mexicano de que será un proyecto de desarrollo integral para la zona, tratando de hacer justicia social para estos estados de Chiapas que ha dado energía eléctrica; Tabasco y Campeche, petróleo; Yucatán y Quintana Roo mucho turismo, y durante el tiempo neoliberal, la federación miro con desdén el sur, siendo las regiones con mayores potencialidades naturales y a la vez, las regiones de rezago y de mayor hambruna.

Progreso sin justicia, es retroceso, por lo que el desorden en términos ambientales y sociales con la distribución de la riqueza, ordenamiento territorial; por ejemplo, Tulum era un ejido enorme, propiedad social, y de repente se vio fraccionado y de dudosas condiciones la tierra fue comprada a ejidatarios y de repente se convirtió en propiedad privada, sin ningún plan de ordenamiento ni visión de cómo propiciar el desarrollo urbano en esa región.

El Tren Maya, asienta en todo lo contrario: Generará oportunidades sí de inversión grande, pero lo que se plantea es que los dueños originales de la tierra sean los protagonistas de los beneficios; que el ordenamiento en las ciudades tenga consideración de los criterios necesarios para conservar el medio ambiente, la selva, el mar, la cosecha y la cultura.

Se aprovechará de la sabiduría que tienen los pueblos de cómo debe vivirse, y también considerando los criterios del uso del agua, cómo planear una ciudad, lo cual es pertinente impulsar en las condiciones en las que estamos viviendo ahora, en plena crisis sanitaria, que conlleva al mismo tiempo la económica, sumando entonces a jornaleros, ingenieros, arquitectos, antropólogos, sociólogos, ingenieros ferroviarios, comerciantes, en fin, creando cada año alrededor de 80 mil nuevos empleos para la región del sureste.

Así la dimensión del rompecabezas que se espera con un resultado final exitoso, de un proyecto que fue votado por la esperanza de que se propicie desarrollo justo y equitativo en la región más abandonada, empobrecida de nuestro suelo mexicano.

Por Javier Peguero Espinosa
Twitter: eljavo_
Correo: [email protected]

Etiquetas

Artículos relacionados

Back to top button
Close
Close